Como cuidar tus joyas en verano

cuidar joyas en verano

Con el calor como protagonista indiscutible y con la inauguración oficial de la temporada estival a menos de cuatro días, hay cuestiones y costumbres de nuestra vida cotidiana que requieren de algunos cambios y acciones especiales. Y del mismo modo que nos hemos enfrentado en los últimos meses a la operación bikini o, incluso peor si cabe, al temido cambio de armario, la llegada oficial del verano también significa que debemos prestar una especial atención al cuidado de nuestras joyas.

Ya sea en vacaciones o en nuestro día a día, el veranito trae consigo muchos planes y cambios en nuestra rutina. ¡Y es que los días tan largos dan para mucho! Pero, aunque en esta época lo vemos casi todo de un modo más positivo, también es cierto que llevamos una vida un poco más desordenada que, muchas veces, puede llevarnos a hacer un uso «indebido» de nuestras joyas, ya sean de materiales de extrema calidad como si son piezas de bisutería.

En cualquier caso, no debemos desatender nunca los cuidados básicos que hay que tener en cuenta para que nuestras joyas (¡sin olvidar los relojes, por supuesto!) duren muchos años, sobre todo aquellas que tienen un significado especial o son de un valor considerable.

Y como muchas veces no somos conscientes de que aspectos como el sudor, las altas temperaturas, el salitre o el cloro pueden afectar de manera importante a nuestras valoradas piezas de joyería, queremos ofrecerte algunos consejos esenciales para que tus joyas y complementos sobrevivan a las vacaciones (¡más allá de los típicos consejos para limpiar la plata!).

Apúntate estas sencillas reglas de oro para que tus joyas, al igual que tú después de unas merecidas vacaciones, luzcan su mejor cara.

Limpieza habitual

Una premisa fundamental para que tus joyas permanezcan relucientes y conserven su brillo durante mucho tiempo es limpiar siempre tus piezas de joyería con productos no agresivos (¡Pero, no te compliques! Un poco de agua y jabón neutro es todo lo que necesitas).

Baños en la playa y en la piscina

Nunca te bañes en la playa o en la piscina con tus joyas puestas, ya que sustancias como el cloro o la sal del mar pueden dañarlas y erosionarlas seriamente (además, puedes correr el riesgo de perderlas si se te escapan de manera accidental). Si además se trata de complementos de bisutería con piezas de cuero, madera y/o abalorios… ¡ni se te ocurra mojarlos! Todos estos materiales son sensibles al agua y, especialmente, a elementos como el cloro o el salitre, por lo que pueden acabar decolorándose o agrietándose.

¡Alerta! Si el plan que tienes pensado para el verano es acudir a relajarte a un Spa o balneario, toma especial nota: los componentes del agua utilizada en este tipo de centros son muy perjudiciales para los productos de joyería, ya que pueden afectar de manera importante a aspectos como el brillo y el color.

Cuidados joyas

Las joyas, en el joyero

Tanto si vas a estar hasta que tu cuerpo aguante en la playa, como si vas pasar un día entero pedaleando porque te has propuesto hacer el Camino de Santiago en bicicleta, las joyas, mejor, déjalas a buen recaudo en casa o en el hotel. Además de que puedes perder tus complementos y piezas de joyería en este tipo de situaciones y actividades, el sudor de nuestra piel suele afectar a su calidad y estado, ya que hay muchos materiales que tienen tendencia a oxidarse más rápidamente y comenzar incluso a ennegrecerse. Por eso, ¡mejor prevenir que curar!

Cremas y protector solar

Antes de darte cualquier tipo de crema o aceite (ya sea tu protector solar o tu crema hidratante habitual), lo mejor es que te quites todas las joyas (y esto tenlo en cuenta durante todo el año). Después, espera para volver a ponértelas hasta que tu piel se seque y deje de estar untuosa.

Cuidados y materiales

La plata, las gemas y piedras, el esmalte, e incluso el oro, pese a que presenta una mayor resistencia… todos los materiales habituales en piezas de joyería requieren de algunos cuidados básicos y de una limpieza adecuada para preservar su conservación y su calidad, así como mantener el brillo y la belleza del primer día.

No obstante, es importante tener en cuenta algunas peculiaridades y diferencias según el material del que esté compuesta tu joya:

Perlas

Son piedras que contienen agua, por lo que ésta, a elevadas temperaturas, es susceptible de evaporarse. Una buena idea puede ser humedecerlas con un pañito de vez en cuando para preservar su nivel de hidratación. Con este tipo de piedras no uses jabones.

Oro amarillo

Las joyas realizadas en oro de ley de 18 kilates son piezas muy resistentes que aguantan casi todas las condiciones, ya que se trata de un material fuerte y estable que soporta muy bien las altas temperaturas, la corrosión o la oxidación. Ten cuidado especialmente si las piezas son muy antiguas, sensibles o delicadas.

Cuidados joyas oro amarillo

Oro blanco

Mención especial merece el oro blanco, ya que las joyas realizadas en este material suelen tener un baño de rodio para resaltar su brillo y su color. En este caso, el sudor, la sal o el cloro sí que pueden afectar a tus joyas negativamente.

Diamantes

Son un material muy resistente, por lo que, en principio, el sol, el sudor, la salitre o el cloro no le deben afectar excesivamente. Sin embargo, es importante tener mucho cuidado con los golpes, ya que son piedras que, aunque destacan por su dureza, sí pueden romperse ante un impacto de gran intensidad.

Plata

Se trata de un metal noble al igual que el oro, pero mucho más blando y delicado. Además, está comprobado que, según la persona y el tipo de sudor, las joyas de este material actúan de diferente manera a la hora de oxidarse u oscurecerse. Mucho cuidado también con el roce de la arena.

Cuidados joyas de plata

Con estas sencillas y prácticas recomendaciones tus joyas estarán listas para volver sin sobresaltos de las vacaciones 😉

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